Chaqué

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El chaqué se compone de tres piezas: la levita o chaqueta, el chaleco y el pantalón.

Su origen parece remontarse al siglo XIX y comenzó siendo una prenda utilizada por los caballeros ingleses para montar a caballo, de ahí la abertura trasera. Su uso por la mañana para ir de caza, convirtió la prenda en una de las más elegantes para el hombre.

La clásica chaqueta de chaqué es una de las partes del conjunto que menos licencias permite. El corte es muy similar al de una americana, pero solo lleva un botón, que se sitúa a la altura del ombligo. Las solapas clásicas y el corte posterior que divide los dos faldones conforman sus características más propias. Lo normal es que sea de color negro, aunque también puede verse en color azul o gris

El chaleco admite algún cambio respecto a la levita. Este puede ser cruzado o recto y de tres o más botones. Normalmente la opción más clásica y menos arriesgada es llevarlo negro, del mismo tono que la chaqueta. El protocolo también nos dice que si el chaqué es gris el chaleco irá siempre en el mismo color.

Otra de las piezas fundamentales del conjunto. Lo más usual es llevarlo en una tonalidad gris y de rayas verticales, con una o dos pinzas. El pantalón de chaqué ha de llevar la raya bien marcada, los bajos normales, sin vuelta, y lo más importante, ha de quedarte perfectamente ajustado a la cintura ya que no admite cinturón, aunque sí tirantes. De todas forma algunos modelos llevan unas trabillas laterales para ajustarlos según te convenga.

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